véRtiGo

Hace seis años, los que llevo en Málaga, que la noche de San Juan se convirtió en mi noche preferida del año, pero hoy...

Hoy hace un año que conocí a T2 y creí vivir la mejor noche de San Juan de mi vida, y la noche -a secas- más mágica de mi vida. Aunque después ha habido milésimas de segundo en que mi universo ha parecido encajar, tengo que reconocer que nada se iguala a aquella sensación. Me sentí completa. No deseé nada más.

Recordar lo que tuve me hace sentir más vacía por haberlo tenido alguna vez: Hogueras en la playa, lejos de todo lo que ya no me hacía sentir bien, Jose y Alfonso cantaban con sus guitarras las canciones que nos introdujeron a AV, a M y a mí en aquel mundo lleno de lo que yo andaba buscando desde hacía tanto, sin saberlo. Y T2 contándome su increíble vida.

Hoy todo aquello es un Gran Recuerdo, como casi todas las cosas medio-buenas que me pasan, en el recuerdo se magnifican. Me basta recordarlo para sentir una nostalgia tan grande que casi es mejor llamarla vértigo, escuchar alguna de aquellas canciones para volver a segregar la adrenalina que recorría mi cuerpo en aquellos momentos.

Es curioso cómo algunas personas llegan a nuestras vidas sin que nos de tiempo a darnos cuenta de si realmente queríamos que aparecieran, cuando se van apenas nos da tiempo a darnos cuenta de si realmente queremos que se vayan. Al tiempo todo parece lo correcto, lo normal...y todas esas palabras que no me gusta mencionar. Lo que tenía que pasar. Pero es eso lo que nos ayuda a seguir sentados en el banco frente al mar, como Ana en Los amantes del círculo polar, esperando la casualidad que necesitamos. Lo que no pensamos es si, quizás, ya la perdimos.

Con permiso, esta noche es mía. Hay 365 más, coged la que queráis, pero esta especialmente, hace un año que es mía.
Miércoles, 23 de Junio de 2004 20:52 #.

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Autor: Spike Spiegel

Quemar un pedazo cilíndrico de materia, grabado con estigmas invisibles en los que se codifican los deseos, en una caligrafía familiar pero no propia. Una manera de escapar al futuro, recordando como era un extraño entre colgados, y sin embargo uno más de todo aquello. Un amigo vestido de blanco que sortea la gravedad ignea que le lame los zapatos. Demasiados rostros bellos para tan pocos nombres en mi cabeza. El tuyo me sirvió para no sentirme tan solo, aunque a veces no se cual de los dos emplear...

Fecha: 25/06/2004 01:24.



Autor: El Eficiente Hombre Postdata

En ese cilindro se consignaban tres cosas, tres deseos, uno: Yo, dos: Tú, tres: Pronto...

Fecha: 27/10/2004 18:47.


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