LeJaNa

Desgraciadamente, 62 también se acaba. Pero vuelve a empezar con sólo abrirlo de nuevo por las primeras páginas y descubrir que estaba allí desde siempre todo aquello que, en un principio, parecía un puzzle al que le faltaban todas las piezas menos un puñadito, que es el que nos entrega Cortázar al empezar a leer. Un puñadito en el que sólo encajan dos piezas, el lector (desorientado aún) y el narrador, que nos va dando lentamente a beber cada palabra, nos va entregando un puñadito de piezas cada vez para no afectar mucho al orden de lo cotidiano, de lo que solemos hacer cada día...Pero entonces, poco a poco y sin darnos cuenta, llega el momento en que queremos saber, y ese rato que dedicábamos a intentar ensamblar alguna pieza más se va expandiendo, cada día logramos unir más piezas, el puzzle está casi completado, todo va encajando en nuestra mente...Entonces, de repente, terminan las páginas y cambia todo el esquema, faltan algunas piezas; como siempre en Cortázar, no todo está dado, no subestima al lector, de ahí el título aquí más que nunca 62, Modelo para Armar, y lo armamos nosotros. Y ahora ya no puedo decir que el mejor libro que he leido sea Rayuela, porque 62 sin Rayuela no es nada y Rayuela sin 62...no tiene sentido.

Hoy me encontraré con La Maga para hacerle saber que estoy en otro lugar, aunque sigo en el mismo sitio. :)
Martes, 10 de Agosto de 2004 19:30 #.

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Autor: bichito

como tu dices todo pasa por algo. todas ls piezas tienn q encajar n su puzzle, pero una pregunta que pasa cuando una de las piezas no encuentra su puzzle? q pasa con esa pieza que no encaja nunca que debe hacer esa pieza.
gracias nunh, gracias por todo te quiero.

Fecha: 10/08/2004 19:57.


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Autor: Nuhn

Toda pieza tiene su puzzle. Un beso bichito y gracias a ti.

Fecha: 11/08/2004 20:32.


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