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Resumen
11/06/2004
reVISIÓN
Ayer fui a hacerme una revisión médica voluntaria que nos han propuesto en el trabajo. Sólo fuimos L y yo. L casi siempre coincide conmigo en los turnos, si la mayoría de los compañeros que tengo son buena gente, L es genial. Para cuando ella llegó yo ya había tenido tiempo suficiente para que me hicieran casi todas las pruebas.
La maquinita de la tensión me había estrujado el brazo con mala leche, luego vino el análisis: a mí no me produce gran satisfacción ver la sangre humana en directo, la culpa en su mayor parte la tiene una peli que vi de niña, cuando a mí la sangre ni plin, en la que Woody Allen se mareaba al verla (posibilidad que nunca había visitado mi mente), y yo que soñaba con un mundo donde la sangre era el gran deseo, (en ese entonces yo era una adicta a los libros de El pequeño vampiro) acabé cerrando los ojos ante el líquido que nos llena. Ayer no miré cuando la enfermera me metió la aguja, pero cuando la sacó (¿en qué momento se me ocurrió?) no pude evitar ver los tubitos rojos sobre la mesa y mi propia mente empezó a poner malísimo mi cuerpo...,por suerte fue sólo un instante. Luego, me encerraron en una caja fuerte con una pequeñísima ventana de cristal por la que tenía que señalar por qué oído estaba oyendo el sonido que venía de unos cascos que parecían de aviador, no pude evitar pensar en lo que haría un claustrofóbico allí dentro. No bastaba con esto, posteriormente la doctora me dijo que estaba muy delgada, algo evidente para mí porque me conozco así de toda la vida, pero qué ocurriría si yo estuviera entradita en carnes, ¿tendría la cara de decirme que estoy gordita? Ahí está la doble moral, señora.
Después de este pequeño maltrato físico no contemplado por ninguna ley, tuve que comer en tres minutos, correr para coger el tren y trabajar 8 horas seguidas de pie hablando en inglés...,y para colmo, no me dieron descanso hasta que apenas me quedaban un par de horas para irme. Mortal.
Hoy he vuelto a casa y me he dado cuenta de que a veces echo esto demasiado de menos.
La maquinita de la tensión me había estrujado el brazo con mala leche, luego vino el análisis: a mí no me produce gran satisfacción ver la sangre humana en directo, la culpa en su mayor parte la tiene una peli que vi de niña, cuando a mí la sangre ni plin, en la que Woody Allen se mareaba al verla (posibilidad que nunca había visitado mi mente), y yo que soñaba con un mundo donde la sangre era el gran deseo, (en ese entonces yo era una adicta a los libros de El pequeño vampiro) acabé cerrando los ojos ante el líquido que nos llena. Ayer no miré cuando la enfermera me metió la aguja, pero cuando la sacó (¿en qué momento se me ocurrió?) no pude evitar ver los tubitos rojos sobre la mesa y mi propia mente empezó a poner malísimo mi cuerpo...,por suerte fue sólo un instante. Luego, me encerraron en una caja fuerte con una pequeñísima ventana de cristal por la que tenía que señalar por qué oído estaba oyendo el sonido que venía de unos cascos que parecían de aviador, no pude evitar pensar en lo que haría un claustrofóbico allí dentro. No bastaba con esto, posteriormente la doctora me dijo que estaba muy delgada, algo evidente para mí porque me conozco así de toda la vida, pero qué ocurriría si yo estuviera entradita en carnes, ¿tendría la cara de decirme que estoy gordita? Ahí está la doble moral, señora.
Después de este pequeño maltrato físico no contemplado por ninguna ley, tuve que comer en tres minutos, correr para coger el tren y trabajar 8 horas seguidas de pie hablando en inglés...,y para colmo, no me dieron descanso hasta que apenas me quedaban un par de horas para irme. Mortal.
Hoy he vuelto a casa y me he dado cuenta de que a veces echo esto demasiado de menos.
Viernes, 11 de Junio de 2004 13:03 #. Hay 2 comentarios.
12/06/2004
Hoy No
Hoy no quiero irme, es la primera vez que me voy a Málaga un sábado. No quiero, no quiero, puedo chillar y patalear como un bebé porque mañana -mejor dicho, esta noche-, tengo que levantarme a las 5:40, y es domingo. ¡Domingo!, el día del Señor, ¡oh sí, aleluya! para algo "bueno" que inventa la Iglesia...
¡No quiero irme!
::Nuhn está escuchando Hoy no quiero de Julieta Venegas.
¡No quiero irme!
::Nuhn está escuchando Hoy no quiero de Julieta Venegas.
23/06/2004
véRtiGo
Hace seis años, los que llevo en Málaga, que la noche de San Juan se convirtió en mi noche preferida del año, pero hoy...
Hoy hace un año que conocí a T2 y creí vivir la mejor noche de San Juan de mi vida, y la noche -a secas- más mágica de mi vida. Aunque después ha habido milésimas de segundo en que mi universo ha parecido encajar, tengo que reconocer que nada se iguala a aquella sensación. Me sentí completa. No deseé nada más.
Recordar lo que tuve me hace sentir más vacía por haberlo tenido alguna vez: Hogueras en la playa, lejos de todo lo que ya no me hacía sentir bien, Jose y Alfonso cantaban con sus guitarras las canciones que nos introdujeron a AV, a M y a mí en aquel mundo lleno de lo que yo andaba buscando desde hacía tanto, sin saberlo. Y T2 contándome su increíble vida.
Hoy todo aquello es un Gran Recuerdo, como casi todas las cosas medio-buenas que me pasan, en el recuerdo se magnifican. Me basta recordarlo para sentir una nostalgia tan grande que casi es mejor llamarla vértigo, escuchar alguna de aquellas canciones para volver a segregar la adrenalina que recorría mi cuerpo en aquellos momentos.
Es curioso cómo algunas personas llegan a nuestras vidas sin que nos de tiempo a darnos cuenta de si realmente queríamos que aparecieran, cuando se van apenas nos da tiempo a darnos cuenta de si realmente queremos que se vayan. Al tiempo todo parece lo correcto, lo normal...y todas esas palabras que no me gusta mencionar. Lo que tenía que pasar. Pero es eso lo que nos ayuda a seguir sentados en el banco frente al mar, como Ana en Los amantes del círculo polar, esperando la casualidad que necesitamos. Lo que no pensamos es si, quizás, ya la perdimos.
Con permiso, esta noche es mía. Hay 365 más, coged la que queráis, pero esta especialmente, hace un año que es mía.
Hoy hace un año que conocí a T2 y creí vivir la mejor noche de San Juan de mi vida, y la noche -a secas- más mágica de mi vida. Aunque después ha habido milésimas de segundo en que mi universo ha parecido encajar, tengo que reconocer que nada se iguala a aquella sensación. Me sentí completa. No deseé nada más.
Recordar lo que tuve me hace sentir más vacía por haberlo tenido alguna vez: Hogueras en la playa, lejos de todo lo que ya no me hacía sentir bien, Jose y Alfonso cantaban con sus guitarras las canciones que nos introdujeron a AV, a M y a mí en aquel mundo lleno de lo que yo andaba buscando desde hacía tanto, sin saberlo. Y T2 contándome su increíble vida.
Hoy todo aquello es un Gran Recuerdo, como casi todas las cosas medio-buenas que me pasan, en el recuerdo se magnifican. Me basta recordarlo para sentir una nostalgia tan grande que casi es mejor llamarla vértigo, escuchar alguna de aquellas canciones para volver a segregar la adrenalina que recorría mi cuerpo en aquellos momentos.
Es curioso cómo algunas personas llegan a nuestras vidas sin que nos de tiempo a darnos cuenta de si realmente queríamos que aparecieran, cuando se van apenas nos da tiempo a darnos cuenta de si realmente queremos que se vayan. Al tiempo todo parece lo correcto, lo normal...y todas esas palabras que no me gusta mencionar. Lo que tenía que pasar. Pero es eso lo que nos ayuda a seguir sentados en el banco frente al mar, como Ana en Los amantes del círculo polar, esperando la casualidad que necesitamos. Lo que no pensamos es si, quizás, ya la perdimos.
Con permiso, esta noche es mía. Hay 365 más, coged la que queráis, pero esta especialmente, hace un año que es mía.
Miércoles, 23 de Junio de 2004 20:52 #. Hay 2 comentarios.

















