DuDaS

Infiel.jpgHoy he vuelto a casa.
¿Qué hago aquí?
Me lo pregunto absolutamente en serio, no entiendo adónde me conduce mi vida, a qué vienen estas decisiones espontáneas de que el día de hoy no haya transcurrido en otro sitio sino en mi casa es algo totalmente aleatorio, estoy jugando a decidir el escenario, pero realmente el guión es malo y absurdo, no hay fundamento, y si algo he aprendido es que las imágenes siempre deben estar justificadas, si no carecen de todo significado. Concibo mi vida como un film extremadamente largo en el que quiero incluir todo lo que considero maravilloso y fascinante, pero es difícil mantener el interés, el orgasmo es algo breve y fugaz, nos hace desearlo, estar atentos y concentrados en lo que está sucendiendo y con quién, pero pasa. Mi cuarto se llena de arena, arena del sueño, del olvido, creo oír a lo lejos unos labios dibujándose en sonrisa, un lápiz en un cuaderno de tapas negras que inmortaliza un momento íntimo.
La literatura es algo difícil, mucho más lenta y compleja que un dibujo, habrían de emplearse páginas y páginas para poder siquiera resumir algún dibujo. En cambio, el dibujo en sí, la fotografía, la escultura,...contiene todas las palabras, les da pie. La literatura es otra cosa, y el cine, algunas veces, intenta reconciliarla con las imágenes. De ese modo, me encuentro muy apegada a las artes, a las formas de expresión, pero no me contento con admirarlas, necesito hacer algo, ser alguien...Creo que hay tres tipos de personas con respecto a esto: Los que nunca tuvieron aspiraciones artísticas, los que admiran las artes desde lejos y no se acercan, y los artistas. Yo no me considero artista, ni mucho menos, pero siento que debo trabajar duro, que debo ofrecer todo lo que tengo para ofrecer, que quiero llegar a algo. Me asaltan las dudas, y en un segundo me convierto en el escritor atormentado frente a la máquina de escribir, sin valor para contar lo que esos personajes que viven en su cabeza, que comen con él día a día, que existen a su lado y se desarrollan, le van contando de sus vidas. Me siento tan masculina a veces, me veo en un futuro como el acorralado Ingmar Bergman de Infiel, atrapado por su creación, obligado a darle un sentido a esa existencia, cabellos alborotados por la presión y los nervios, corbata deshecha, muchos folios, ojos rojos de insomnio.

¿Cómo se cura el miedo al fracaso?, ¿y el miedo a la auto-decepción?, ¿cómo se da el gran primer paso?

He conseguido estar viva, remontar las dunas, despertar del sueño, soy afortunada, pero sé que no estoy aquí fortuita o gratuitamente, que ya que llegué aquí arriba tengo que hacer algo, dejar una señal de que se puede, por si alguien llega a este lugar algún día y se siente perdido, debo dejar algo aquí, un mapa, un regalo escondido. Debe ser grande, debe ser notable, debe ser tenido en cuenta, no vale cualquier cosa, para eso no se sale de las mantas a la intemperie, para eso ya aprendimos de los palos, ya tuvimos un tiempo de rehabilitación.
Las cosas felices son más difíciles de contar, decía La Maga. La tristeza es poética, mi hermano me aconsejó crear desde ella, quizá deba recordar la soledad y llenar páginas de ella.

De todas formas ellos no me dejarán en paz hasta que los saque a la luz.
Martes, 22 de Febrero de 2005 01:14 #.

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