eL NiÑo y eL eMpEraDoR

Estábamos charlando con Helena en una de las teterías, cuando sacó a relucir el tema de un cuento de tintes orientales escrito por su tío, que seguramente le gustaría mucho a Spike.

Un rato después estábamos en casa de su tío para conocerle y que le dejara el cuento para leerlo. Bajo el artesonado de madera y la lámpara roja con flecos del salón, Helena nos presentó a Miguel Ángel González, que nos llevó a un cuarto repleto de libros y se mostró encantado de regalarle el cuento y dedicárselo a Spike, además de un artículo que escribió después de editarlo, y que debía leerse a posteriori. Spike y él comenzaron a hablar de Woody Allen y su relación con la literatura de Dostoievsky,... breve pero interesantísima charla en la que apenas participé: soy bastante tímida ante personas que acabo de conocer o no conozco mucho. Por otra parte, Miguel Ángel dijo una frase muy cierta: "a los escritores nos encanta hablar de lo que escribimos", y yo, que no sé si debo considerarme escritora públicamente, he optado por considerarme más bien scrittrice (escritriche) -es que en italiano el asunto me suena menos serio-. Pero lo que sí es cierto es que ante personas que sí son plenamente escritores me encuentro pequeña aún...

Desgraciadamente, nos teníamos que ir en seguida. Spike y yo volvimos caminado a casa, comentando nuestro deseo de haber prolongado aquella mágica visita inesperada.

Dos mañanas después, tenía unas horas muertas. El librito estaba en una mesita ante mí, aparté el artículo que aún no debía ver y abrí El niño y el emperador. Cuando lo terminé, Spike dormía profundamente la siesta, tuve unos minutos para meditarlo antes de desear leer el artículo. Y entonces todo cambió, no el sentido del cuento...sino el sentido de por qué está escrito y vive y se puede hoy encontrar en la editorial Altea para niños a partir de 8 años (Miguel Ángel nos dijo que él lo hubiera puesto en la categoría de niños a partir de 90, pero claro, se empeñan en hacer esta clase de cosas las editoriales...).

Y en el artículo, aparte de la última frase del cuento, fundamental para la historia, encontramos qué es ese cuento realmente, de dónde viene. El niño y el emperador es un cuento oral popular chino, es decir, está hecho para ser contado oralmente, por eso tiene esa particular manera de estar relatado, que tan bien le ha sabido dar el autor, quien lo escuchó de boca de Fernando Quiñones en una tertulia literaria entre amigos. Según Fernando Quiñones, Borges siempre lo contaba, añadiendo algo así como:"no ha nacido nadie que pueda escribirlo". Miguel Ángel González, tras escuchar el relato, consideró que no debía caer en el olvido algo así y se atrevió con una obra de teatro, que llegó hasta Borges a través del amigo común, Fernando... pero lo que Borges no llegó a leer fue la obra final reestructurada, el cuento que, por puro azar, yo he tenido la suerte de descubrir.

Cosas así no pasan todos los días,...pero os digo que es una de las historias más delicadas y bonitas que he conocido. Ya que en el cuento se habla de que las sensaciones tienen olores propios: el del Invisible que Acecha, el del Pez Gordo, el de la Eterna Victoria...yo agrego un olor, el olor del cuento, el que te deja al terminarlo, y no es otro que el olor del Regalo Inesperado (como también lo fue este libro), el olor, el estupor que sentimos ante el hecho de saber que alguien ha estado haciendo algo grande para nosotros durante mucho tiempo a escondidas y cómo nos sentimos miserables y creemos no merecer esa gran dedicación, y entonces nos cercioramos de que el verdadero regalo no es otro que tener por amigo a alguien tan increíble.

Deberíais leerlo...

Jueves, 08 de Junio de 2006 20:10 Autor: nUhN. #.

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