eL aMaBLe Sr. H
Yo estaba inmersa en la lectura cuando el Sr. H decidió no subir a su habitación para hablar por teléfono, en cambio, se sentó en el sofá frente a mí hasta que terminó su conversación de negocios. Cuando levanté la vista, me estaba sonriendo, yo también sonreí y le pregunté qué tal estaba, después de todo es habitual por aquí y le estamos cogiendo cariño. Entonces se levantó y se acercó diciendo:
-¿Te puedo hacer un complemento?
- ¿Complemento? -le miré extrañada.
- No, complemento no, ¿cómo se dice?
- Comentario.
- No, no, ¿cumplimento?
Cumplido, supuse, pero no quise decirlo, ¿y si no era eso? quedaría fatal... "A ver qué va a soltar ahora este hombre", pensé.
- Eres muy guapa.
La sangre subió instantáneamente a mis mejillas, (no me enseñaron a esconderla nunca).
- Gracias -risa nerviosa/incómoda, siempre me incomodaron los piropos y más aún si provienen de gente no íntima a mí.
- En serio, es que te he estado observando seria, mientras estabas haciendo tus cosas, y tienes un perfil muy bonito, muy sutil. Y además eres buena persona, es fantástico.
- Jaja. Me va a poner colorada -ya lo estaba de sobra.
- Debes encontrar a alguien que sepa valorarte y cuidarte.
- Gracias, ya tengo a esa persona.
- Me alegro, debe cuidarte bien, porque no hay mucha gente como tú.
- Gracias - risa más nerviosa e incómoda que antes.
- Te lo digo porque no suelen decirse las cosas buenas y yo creo que deben decirse.
El Sr. H se levanta y camina hacia el ascensor, y en mi cara se dibuja una sonrisa sincera y agradecida, en mi mente se refugian unas palabras que no me atrevo a pronunciar: "Gracias, Sr. H, me alegró el día".



















