La DiFiCuLTaD dEL CoMieNZo
No quiero escribir sobre mí, es decir, no quiero escribir sobre mi vida exactamente, sí sobre lo que siento en determinadas circunstancias o he sentido, incluso imagino que podría sentir en algunos momentos, pero no quiero escribir sobre mi vida exactamente.
Quiero inventar nuevas situaciones parecidas, compatibles, que puedan identificarse conmigo… más bien que yo pueda identificarme con ellas.
Una mujer, por ejemplo, que busque el gran amor de su vida y nunca lo encuentre, aunque yo sí lo haya encontrado. Un hombre que lucha porque su hijo no sea educado por un extraño, el nuevo marido de su ex-mujer, porque no sabe si le va a dar la educación correcta, si le va a cantar las canciones adecuadas o le va a poner las películas y regalar los libros que debe ver y leer, una angustia así puedo comprenderla, aunque no la haya vivido, esa obsesión por que todo vaya perfecto, cuando es una estupidez, no puede ir perfecto aunque ese hombre se empeñe en educar al niño de una manera perfecta, porque al final va a decidir por sí mismo y no va a tener nada que ver… pero él tiene una esperanza de que sí tenga algo que ver, de que luego, con sus amigos, una tarde recordará de pronto algo que él le ha enseñado, algo que él le dijo cuando era pequeño… o alguna frase que oyó o leyó en algún sitio… algo va a cambiar dentro de él el curso de los acontecimientos y le va a hacer elegir por sí mismo, sin supeditarse a las decisiones de los demás, de sus amigos, no va a ser como sus amigos, aunque sabe que eso le va a causar dolor, mucho dolor y mucho aislamiento, pero ese aislamiento será bueno, si hace que ese niño construya por sí mismo su propia personalidad, sin dejarse amainar ni domesticar por los demás… pero qué tontería, si no se deja domesticar por los demás tampoco se dejará por su padre… pero bueno, al menos hay que intentarlo.
También puedo sentirme identificada con un niño que se siente rechazado, por lo que sea se siente rechazado. Con cualquier ser que se sienta rechazado puedo identificarme, no es difícil hacerlo porque me he sentido así muchas veces y casi siempre por cuenta propia, no por causas externas, sino por mi propia auto-conciencia de inculparme una y otra vez por estupideces y hacerme la víctima y todas esas cosas ridículas que hago.
Y qué decir de la mujer que teme morir, o de la que ha perdido todo y ya no tiene nada, pero incluso así teme morir. El miedo a morir, con él también me identifico.
Y con quien no encuentra su lugar en el mundo o con quien se va solo de viaje, aunque yo nunca me haya ido sola en un viaje largo ni nada de eso, sólo quizá un día a alguna ciudad cercana. Pero puedo imaginar lo que sentiría, y seguramente sea mucho mejor y más verdadero de lo que realmente sentiría si lo hiciera.
También puedo imaginar una vida llena de éxito que llega a un final trágico, y una vida trágica que culmina en un final lleno de éxito. Incluso una vida con altibajos que no se quiere definir en nada. Todo eso puedo imaginarlo.
Pero lo difícil es decidirse, no decidirse por una de esas historias, todas son igualmente válidas, sino por el comienzo, ¿cómo empezar? ¿cuál es la primera palabra? ¿y la segunda? ¿y ahora qué?
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Autor: Peregryno
Por cierto,sumo honor ese diseño para mi nombre, me ha encantado,un saludo!
Fecha: 29/03/2007 21:42.
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Autor: nUhN
Fecha: 29/03/2007 22:58.



















