A VeR Si NoS ToMaMoS uN CaFé uN díA dE éSToS...

¿Por qué somos tan hipócritas? Concretamente, ¿por qué los españoles somos tan hipócritas? Y, más aún, ¿por qué los andaluces somos tan hipócritas?

No, no me ha pasado nada, no me he llevado ningún disgusto o decepción personal importante últimamente. Por lo general, la gente a mi alrededor sigue comportándose a la manera stándar en que llevan comportándose desde ni ellos saben ya cuándo... Yo también sigo comportándome a la manera stándar, no peco de originalidad disimulada, estoy hastiada de todo y me remito a sobrevivir siguiendo la rutina.

Decepcionante, ¿no? Sí, quizá yo sí me esté decepcionando bastante, pero al menos no estoy siendo hipócrita.

Pero ahora me refiero a gente que, como yo, está tan harta de todo que sólo sabe seguir su rollo día a día sin pararse a pensar un momento que, quizá, no está viviendo. Me refiero a esa gente a la que apenas conoces de compartir aula en el colegio o en el instituto, y que ni siquiera te apetece conocer más, con la que sólo tienes en común el "hasta luego" rápido y susurrado que solapáis cuando os cruzáis en la calle. Ese tipo de gente, nadie sabe por qué, pero un día, de pronto, quizá en un amago de introducir una ridícula dosis de locura en su aburrida rutina, decide romper las sutilezas y te interpela con un "Me alegro mucho de verte. A ver si quedamos y nos tomamos un café un día de éstos", que te retuerce los ojos en un "pero, ¿qué me estás contando?", aunque tu boca se empeña en sonreír con un "vale..." roto y falso.

¡Qué cosa más avergonzante! Eso es falta de honor, es ser deshonesto e impertinente, es mentirse a uno mismo y es cobardía. Porque ¿cuál es la razón para proponer algo así, si sabemos de sobra que nunca llegará ese día en que compartamos una charla con esa persona? Más que nada porque no hay nada de qué hablar con esa persona de la que no conoces más que su "hasta luego".

La rusa, la compañera con la que más congeniaba en el hotel, tenía toda la razón. Y, a pesar de todo, cuando yo cambié de trabajo y nos despedimos, las dos intercambiamos sendos besos y tópicos, entre los que no faltó la dichosa frase que ella tanto había criticado de los andaluces... Aún así, nunca tomamos ese café.

Creo que, básicamente, todo se resume al miedo al compromiso y, aunque creemos que el amor es el más temible de todas las variedades, al fin y al cabo es fácil de evadir si uno de los dos no acepta. En cambio, el tenebroso abismo que abre ese me gustaría empezar a conocerte o el podría llegar a necesitarte como amigo es el que más nos cuesta afrontar y nos aterra de todos.

Miércoles, 08 de Agosto de 2007 23:24 Autor: nUhN. #.

Comentarios » Ir a formulario

gravatar.com
Autor: Covenant

Creo que existen dos tipos de "a ver si echamos un café un día de estos...".

Por un lado está el que comentas. Criticable. Nunca has mostrado interés por una persona y un día, paff!, lo sueltas por "quedar bien".

Por otro lado, creo que hay uno sincero que nunca se lleva a buen término por falta de tiempo (que no de interés). Supongo que ese es el de tu companyera.

Por último, está el que te sorprende. El tio al que nunca le has hecho ni caso, que un día te lo suelta y, pensando que es una hipocresía, cuando le dices que sí, realmente te llama.

En esa subcategoría hay dos tipos de personas. Los pesados que se te enganchan (quitándote para siempre las ganas de ser hipócrita) y gente realmente maja que ha resultado ser más llana de lo que podías pensar al principio. Un tio al que le has caído bien y ha querido tomarse un café contigo ;)

Fecha: 16/08/2007 10:31.


gravatar.com
Autor: nUhN

Jajaja, me mola tu teoría. Estoy de acuerdo... pero por lo general lo más normal son los dos primeros casos.

Fecha: 16/08/2007 23:58.


Añadir un comentario

*

*
No será mostrado.


*

* Datos requeridos.


Blog creado con Blogia. Derechos de autor con . Estadísticas. Suscribir RSS. Admin.
Blogia apoya: Fundación Josep Carreras; Emprendedor ven a Iniciador Aragón.