NoVeLaS dE CueNToS

Un cuento se lee del tirón. Una novela, a ratos. El cuento se debe leer de una sola vez porque está pensado para ello, está estudiado para que así sea y así surta su efecto. El ritmo y la calma, la sorpresa final o el abandono nostálgico. Si no, no funciona. Poe fue el que se dio cuenta y lo dijo y ahora leo palabras de Poe sobre literatura y lo que me ha costado años de lectura y escritura se muestra ante mí. Somos cuentos, pero nos ven como novelas y esto me recuerda a un pasaje de City de Alessandro Baricco...
"Toda la condición humana se resume en esa imagen. Porque exactamente ésta parece ser la dislocación del destino humano: estar frente al mundo, teniéndose a sí mismo a sus espaldas. Era algo en lo que el profesor Bandini creía (...). Pensaba, de verdad, que los hombres están en el porche de su propia vida (exiliados por tanto de sí mismos) y que éste es el único modo posible, para ellos, de defender su vida ante el mundo, ya que bastaría con que se atrevieran a entrar en su casa (y a ser ellos mismos, en consecuencia) para que inmediatamente esa casa sufriera una regresión hasta ser frágil refugio en el mar de la nada, destinada a ser barrida por el oleaje de lo Abierto, y el refugio se convertiría en trampa mortal, motivo por el cual la gente se apresura a salir de nuevo al porche (y por lo tanto, de sí misma), recuperando la única posición que le permite detener la invasión del mundo, salvando por lo menos la idea de una casa propia, aunque sea desde la resignación de saber que esa casa es inhabitable. Tenemos casas, pensaba, pero somos porches."
Tenemos casas, pero somos porches.
Somos cuentos y nos ven como novelas.
En mi vida no hay pausas, sólo fundidos a negro cuando duermo y no sueño. Todo el día soy yo y no puedo evitarlo. Cambio de opinión, incluso intento actuar de forma diferente a como suelo, como si fuera otra persona. Pero sigo estando dentro de mí. Las personas que conozco, todas las personas que sabrían quién soy si ven alguna de mis fotografías sólo me conocieron un rato o me siguen conociendo a intervalos. En cambio yo soy yo todo el tiempo y no puedo evitarlo. Soy mi propio cuento que leo del tirón, sin pausas, sólo fundidos a negro. Para los demás, por el contrario, soy una novela que pueden retomar cuando les apetece o abandonar en el estante de la repisa y dejarla ahí, mi recuerdo cubriéndose de polvo.
Pero yo sigo existiendo.
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Autor: Dazet
Fecha: 21/11/2008 07:07.
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Autor: Licantropunk
Me fundo a negro que mañana es lunes.
Saludos.
Fecha: 23/11/2008 23:26.



















